admin/ enero 12, 2018/ Artículos/ 0 comments

Cada día. Va pasando el tiempo; cada instante un momento más de vida. Pero, ¿Cuál es la esencia de la vida? ¿Qué significa vivir? ¿Es acaso cumplir con la sociedad, con la cultura, con la familia, con los amigos? Sólo basta mirar con sinceridad a nuestro alrededor y darnos cuenta que algo nos falta, que las cosas no andan tan bien como nos hacemos creer a nosotros mismos.

Entonces: ¿Qué hay que hacer? La vida nos hace una constante invitación a sacar la esencia de ella, no se trata vivir cosas fuera de lo común, tener más dinero, tener más amigos o una mejor pareja. Se trata de SER en ella, que cada acto vaya impregnado con la fuerza de nuestra INTERIORIDAD, que las cosas más sencillas que hagamos o vivamos sean experimentadas por lo que SOMOS REALMENTE y no por el amasijo de ideas, conocimiento, saber, creencias, prejuicios y dogmas que conforman a ese yo que creemos que somos desde muy niños.

VIVIR es sólo para los valientes, para aquellos que cansados de sobrevivir en el temor de lo que no son, se desnudan ante sí mismos y se ven con imparcialidad; VIVIR es un sendero hacia lo real dentro de nosotros. Realmente empezamos a VIVIR cuando seguimos la antigua sentencia inscrita en el templo de Delfos “homo nocete ipsum” conócete a ti mismo.

RE-CORDAR nuestra naturaleza es RE-VIVIR nuestra vida interior para RE-LIGARNOS a lo que ES, la realidad es tan obvia que no la vemos ni apreciamos, hemos perdido la facultad de ver las cosas por lo que son en sí. Visión que usábamos muy bien en nuestra infancia, cuando apreciábamos una flor, una nube o una mariposa como hechos limpios y puros es si mismos.

Escapar de la no vida, es despertar y descubrir lo ilusorio de nuestras ideas, de nuestras creencias y nuestro conocimiento, es abandonar todo esto y acercarnos a los hechos; un árbol es un hecho, el sol es un hecho, tu eres un hecho. Un solo hecho puede mostrarnos más que todo el saber humano existente, pero este lenguaje mudo y claro como la luz, sólo es compresible para aquellos atrevidos que se acercan a los hechos sin las ideas que tienen de ellos.

Que hermosa e indescriptible recompensa recibe aquel que sabe ver. Todos los infinitos hechos que existen y los que no, nos demuestran un sólo y único hecho, la manifestación de una única voluntad, una sola conciencia omnipresente que se permuta y se vive a si misma a través de la infinitud de formas y seres.

Es compresible deducir que cada uno de nosotros es la manifestación de esta conciencia única, como la conciencia de cada célula de nuestro cuerpo es a nuestra conciencia; acercarnos a esto es acercarnos a nuestra real naturaleza y sólo en un real silencio y quietud las puertas de nuestra conciencia se abren para percibir la luz de nuestro sol interior.

un abrazo de luz, bendiciones

Nieves Martinez

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